THE WISCONSIN EXPERIENCE: Parte 1

Hace tiempo ya que quería escribir sobre mi intercambio del segundo semestre del 2012 pero lo aplacé mucho porque sabía que iba a ser muy largo y tenía que dedicarle mucho tiempo a escribirlo pero ahora me siento lo suficientemente inspirada… (creo)

Bueno, la verdad es que nunca en mi vida había pensado en irme a vivir a un país por más de dos o tres meses y menos con una familia que no conocía. Pero después de que mis hermanas (entre otras) me convencieron de irme por seis meses asegurándome que en EEUU solo comen comida chatarra y que no me van a dar ni ensalada ni pescado ni frutas (porque no como ninguno de esos), me puse las pilas y empecé los tramites del intercambio.

Me dijeron que en septiembre partía a USA así que en julio ya dejé de ir a clases y me instalé en mi casa a ver matinales esperando ansiosa la llamada que anunciaría que ya tenía familia anfitriona. Esta llegó a principios de agosto. Nerviosisisisma revisé mi mail (porque ahí estaba la información y fotos de la  familia que me recibiría) y aprendí todo lo que tenía que saber de mi futuro hogar.

Vivían en un pueblito de 4,66 km2 en el estado de Wisconsin (ojo que no aparecía ni en google), iba a tener una “Hermana” de 15 años, tenían dos perros, dos caballos (odio los caballos con toda mi vida plp) y gallinas, mi “papá” era un cazador y mi “mamá” era terapeuta y escritora. Con esto y otros datos venían adjuntas varias fotos de la casa, mi pieza, mi baño, los animales, etc, etc. Todo lo opuesto a Santiago en cualquier aspecto que uno eligiera. Me entregué a la experiencia después de calmarme con los comentarios de mis hermanas y mis papás que dijeron que se “veían muy buena onda” y “relajados”. El 24 de agosto me fue a dejar mi familia y mi mejor amiga al aeropuerto para despedirme. Y me subí por primera vez sola a un avión.

Llegué a Madison (la ciudad más cercana al pueblito) tipo 11am y conocí a mi nueva familia y a mi regional manager, quien me ayudaría con cualquier problema o duda del intercambio. Al principio fue todo muy muy incómodo. El auto completamente silencioso con la pregunta ocasional sobre mí. Me quería morir.

Me llevaron a Madison a almorzar pizza y a que llamara a mis papás para avisarles que estaba viva. Ahí conversamos un poco más y nos fuimos conociendo. Yo estaba raja sin dormir y quería llegar a mi cama, pero antes me llevaron al cumpleaños de un amigo de mi “mamá” para saludarlo. Demasiada información en demasiado poco tiempo.

Pensé que iba a zafar del “shock cultural” del que tanto me habían advertido antes en las reuniones de intercambio, pero me tocó fuertísimo. Primero que todo, mi nueva casa estaba literalmente en la mitad de la nada; ningún vecino ni OK Market ni Starbucks ni cualquiera de las otras cosas a las que estoy acostumbrada. Y ojalá hubiera sido solo eso. Después de vaciar mi maleta y ordenar quise conectarme a Whatsapp y mandarles fotos a mis hermanas y amigas pero mi celular no encontraba ninguna red…

-Perdón, ¿Cómo me puedo conectar al wifi? Quiero hablar con mi familia…

-¿Wifi? Aquí no tenemos internet, sweetie.

NONONONONONONONONONOOOOO

Y ojalá hubiera sido solo eso…

Porque tele tampoco había, o sea, solo para ver DVDs

No puedo creer que me vacuné para esto.

Imagen

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Un Comentario

  1. Me acuerdo q estabas muy angustiada y te escribíamos para q no te sintieras sola. Pobrecita! Cuando nos mostraste el perfil de tu familia y el lugar al que ibas lo que encontré demasiado alejado y a ti muy aperrada. Pero la cosa fue mejorando no? Espero la segunda parte!


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