El encanto de volar

Como dice en mi “about”, hay muy pocas cosas que me apasionan en la vida: dormir, comprar, comer y viajar. Este post se va a tratar de esta última, mi favorita y mi razón de vida. La verdad es que estos últimos años he viajado harto y cada vez que lo hago me doy cuenta de los mismos infaltables en los aeropuertos y en el avión que tienen que estar para tener una experiencia de viaje completa y como se debe.

Quiero partir diciendo que cada viaje que hacemos siempre es motivo de estrés porque a mi mamá (por más que no lo admita) le cargan y le angustian caleta los viajes. ¿Hay que hacer la maleta para pasar una semana en Punta Cana sin hacer nada? CAOS. No hay caso de explicarle que los viajes son para relajarse y no para que te de una jaqueca terminal de un mes. Entonces cada vez que vamos a alguna parte hay que soportar su constante ansiedad, miedo e histeria en todo el proceso de viaje. Cuando me fui sola a USA me imprimió como trescientos mapas del aeropuerto de Dallas para que pudiera hacer bien mi escala y me dio un ravotril “por si acaso”. ¿Por si acaso soy igual a ella? ¿Por si acaso qué? Y después cuando me fue a ver mi hermana (#5), mi mamá estaba alteradísima porque no hizo la maleta con tres semanas de anticipación, no la pesó cincuenta veces para estar segura y tampoco se compró guantes para el frío. Después cuando la fueron a dejar al aeropuerto casi que convulsionaban de nerviosismo porque decían que iba a perder todo y que era una irresponsable porque no había traído lápiz para rellenar los papeles, etc. En palabras de mi hermana: “Me encanta su forma de preocupación. En vez de bendecirme o darme santitos me puteaban…” En fin, para que entiendan la locura que se vive en mi casa en situaciones que son tan comunes para otras.

Ahora sí que voy a lo importante tras este paréntesis… Todo parte con la foto en Instagram de las patitas encima de la maleta o de los pasajes en la mano con un Starbucks en el fondo. Caption: “Chao Santiasco! #amiamilospasajes #conelmejor #bags #feet #instatravel”  Location: Aeropuerto Arturo Merino Benitez. Acompañado de mil comentarios de gente que los va a echar “dm dm” de menos y que expresan su amor como si se fueran a pelear a Iraq por años sin retorno seguro. Después, la despedida excesivamente sentimental (ojalá con foto) en la puerta de la PDI. ¿Por qué en la puerta? ¿Piensan que no se puede pasar? Y caen las lágrimas como si la revisión del pasaporte fuera la silla eléctrica, no sé. Bueno, les informo a todos los pajeros qls que se despiden ahí que sí se puede pasar así que déjense de webiar con sus despedidas maracas. Otra cosa que me carga es la etapa de revisión en los aeropuertos. Toda ese show donde uno se saca las cosas metálicas y te ponen adentro de un tubo con todas las extremidades del cuerpo separadas para después correrte mano con la excusa de que hay alguna wea que suena. Me acuerdo cuando me fui de intercambio que una de las típicas gringas guatonas insoportables me empezó a tocar las pechugas con su palo detector de no sé qué mierda y me decía: “I’m doing a breast swipe. I’m doing a breast swipe. I’m doing a breast swipe” repetitivamente como por tres minutos enteros mientras me contorneaba las pechugas con su palo. Yo lloraba de la risa interiormente queriendo con toda mi vida estar con mi hermana para reírme con ella. La otra “revisión” que hacen acá es que le tocan todo el aérea del sapo a las weonas que están con pantalones sueltos por si llevan algo ahí, he visto que a veces incluso meten la mano por debajo del calzón… Perdón pero eso es un gran paso en la relación, llámame. Lo peor es que todos estos guardias/trabajadores del aeropuerto son intolerables, sobretodo en EEUU. Puta que son desagradables. Juran que su trabajo es la weá más respetable y honorable del mundo y se juran el hoyo tratando pésimo a la gente. Lo que más me enchucha es cuando se hacen los divertidos. Me carga.

No crean que van a escapar de un post en  donde critique la ropa porque en el aeropuerto también hay unas pocas “modas” importantes de mencionar. Yo tengo súper claro que para viajar hay que ponerse ropa cómoda y también es medio complicado elegir la tenida por los cambios climáticos entre el lugar de procedencia, el avión y el destino así que hay cosas que vamos a tolerar, pero otras que ni en un agujero negro en la mitad del espacio te las acepto. La comodidad tiene sus límites. Este límite es la tenida “espor” (sport). En serio que el buzo con el NGX o BEBE grabado en lentejuelas con una polera blanca apretada que dice MNG con mostacillas brillantes y todo esto combinado con unas skechers para tonificar los glúteos no es algo digno de mostrar en público (aún peor cuando el buzo combina con el polerón). Es que ni si quiera en Fantasilandia. Si quieren algo cómodo no tienen por qué perder la dignidad, con unas patas negras y polerón básico basta. Próximo problema: ¿Dónde pongo mis documentos y mi plata? Miren, lo único que les puedo responder a esto es que guarden sus mierdas en cualquier parte menos en esos bananos color piel que se ponen en la FUPA. Si van a andar sacando los billetes con olor a calzón usado mejor métanselos por el poto, no sé, pero ante mis ojos se ve igual. Yo veo a la gente metiéndose la mano por el pantalón buscando sus cosas y me da vergüenza existir en el mismo mundo que ellos. Prefiero que lleven sus cosas en un bolso con la cara de Arenito o de Lelo antes que en esos bananos zorrales. Nada más que decir. Por último quiero hablar de algo que ni si quiera es una prenda. Algo que en verdad que no entiendo por qué se lleva. Todos conocemos esas almohadas con forma de semicírculo típicamente usadas en aviones y buses para ponérselas en el cuello. Bueno, ¿les cuento algo? Estas almohadas se sacan después de usarlas. No encuentro una explicación para toda esta gente caminando por el aeropuerto con la almohada en el cuello como si fuera la weá más cool que se han puesto en la vida, un verdadero accesorio de elevada fineza. Creo que está claro el error en usarlas.

Es hora de hablar del avión propiamente tal. Creo que más de una persona se va a sentir identificada con lo que viene… ¿Qué pasa con la comida en el avión? ¿Soy la única persona que le da un asco gigante? Ese momento en que uno está feliz viendo una película o durmiendo y traen el carrito por el pasillo dejando todo pasado a feto podrido es lo peor que me pueden hacer. Siempre que elijo comer de esas mierdas me arrepiento, siempre. Es asqueroso no sé, me dan como escalofríos pensando en esto. Y ese desayuno que te traen como a las tres de la mañana (clásico que uno toma desayuno a esa hora normalmente) con un pan con queso derretido que siempre esta mojado no sé por qué y otro frio que siempre está congelado. Rancio rancio rancio rancio. Otra cosa rancia es el baño. El wáter gris sin agua que trata de succionar las weás con un ruido explosivo, nunca haciendo bien su trabajo porque siempre me tocan restos de origen dudoso de personas anteriores. Lo peor es que después de esta asquerosidad uno se tiene que  lavar las manos con las llaves de mierda que para que salga el agua hay que apretar un botón. Entonces ahí esta uno como imbécil sosteniendo el botón con una mano y esparciéndose el jabón de la otra mano con esa misma mano. No sé si entienden a lo que me refiero. Me da rabia esta wea porque uno nunca puede llegar a tener la mano completamente limpia porque hay que volver a tocar el mismo botón manoseado por otra gente que se tocó el picopoto.  La verdad es que es todo cerdo en los aviones. El pasillo con olor a glade de lavanda y peo tampoco ayuda mucho.

Para terminar, voy a mencionar unas últimas cosas que me faltaron:

 1. El clásico bolso que uno ve en el avión de vuelta con el nombre del país o ciudad que fueron repetido una y otra vez con una letra mórbida de trabajo de quinto básico: CANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANC ÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚNCANCÚN. Weá fea loco. No me voy a rebajar a explicar lo feo de esto.

2. Los regalos que trae la gente de sus viajes. Qué rabia más grande la que me da cuando una amiga va a EEUU y me trae Snickers, Twix y Nerds. ESTAS WEAS LAS VENDEN EN CHILE DESDE 1810, ABRAN LOS OJOS A LA REALIDAD CHILENA. Típica preocupación de último minuto que uno termina comprando en el Duty Free (yo también caigo a veces). Te juro que prefiero el shiskeik con mermelada dura y hesho de gelatina que dan en el avión antes que esto. Pico igual me comí tu weá.

3. El shock cultural que uno experimenta al reencontrarse con la gente de su propio país en el avión de vuelta. Déjenme demostrarlo a través de una situación que puede resultar fuerte para algunos: después de pasar seis meses viviendo con familia gringa y yendo a un colegio gringo, me fui a pasear a Chicago con mi hermana (#5). Ya volviéndonos a Santiago hicimos escala en Dallas, lugar donde escuché lo siguiente mientras hacíamos la fila para entrar al avión:

-Shiaaa y tú ¿por qué andai comiendo shikle?

-Yiia si la mami me dejó porque ando con mal alientoooh

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